• En un artículo reciente, los físicos teóricos Bruno Bento y Miguel Montero publican un trabajo que conecta las dimensiones ocultas de la teoría de cuerdas con la energía positiva de nuestro universo.

Steve Nadis, Quanta Magazine

“En 1998, los astrónomos descubrieron la energía oscura. El hallazgo, que transformó nuestra concepción del cosmos, vino acompañado de una consecuencia poco conocida: supuso un obstáculo añadido en la ya desalentadora tarea de encontrar una versión de la teoría de cuerdas que describa el universo en el que vivimos.

La energía oscura es una energía «positiva» que hace que nuestro universo se expanda a un ritmo acelerado. Pero los modelos mejor comprendidos de la teoría de cuerdas describen universos cuya energía es negativa o nula.

De las diversas críticas hechas a la teoría de cuerdas a lo largo de los años —que solo funciona en un universo de 10 dimensiones, que sus constituyentes fundamentales, diminutas cuerdas, son demasiado pequeñas como para poder observarse— esta era quizá la más inquietante. La teoría de cuerdas parecía ser útil únicamente para describir un universo con una geometría «anti-de Sitter» negativa, mientras que nosotros vivimos en un universo con una geometría «de Sitter» positiva.

Entonces, el año pasado, dos físicos ofrecieron una fórmula simplificada pero precisa sobre cómo la teoría de cuerdas podría dar lugar a un universo similar al nuestro: un universo de Sitter sometido a expansión acelerada.

«Es el primer ejemplo [derivado de la teoría de cuerdas] de un espacio de Sitter explícito», afirmó Thomas Van Riet de la KU Leuven en Bélgica.

El nuevo trabajo, de Bruno Bento y Miguel Montero, del Instituto de Física Teórica de Madrid, describe un universo con una energía oscura que debería debilitarse con el tiempo, un resultado que coincide con observaciones cósmicas preliminares de los últimos años.”

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