Centro de Excelencia Severo Ochoa
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Hace casi un siglo, salieron a la luz los primeros indicios astrofísicos que apuntaban a la existencia de una nueva física: la interacción gravitacional no podía describir la cinemática de los objetos extra-galácticos. La brecha entre la teoría y la observación podría explicarse, tanto a escala astrofísica como cosmológica, asumiendo la existencia de un nuevo tipo de materia no luminosa, que interactúa de forma gravitacional, es decir, la Materia Oscura (DM, por el inglés “Dark Matter”). Actualmente, se ha estimado que la DM represente el 27% del contenido total del Universo, aunque su naturaleza aún se desconoce. Entre otros, la partícula masiva débilmente interactiva (WIMP, por el inglés “Weakly Interacting Massive Particles”) representa un candidato plausible mas allá del modelo estándar (SM, por el inglés “Standard Model”) de la física de partículas. La partícula WIMP puede aniquilarse en objetos astrofísicos produciendo partículas de SM, cuyos procesos de desintegración generan flujos secundarios de rayos gamma, entre otros flujos detectables. La búsqueda de señales de DM en flujos secundarios producidos en fuentes astrofísicas es lo que llamamos búsquedas indirectas de DM.
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